- El RFC es el número de identificación fiscal mexicano y lo emite el SAT.
- Primero necesitas la CURP, que sale de tu documento migratorio.
- La inscripción es una sola cita y el RFC se emite el mismo día.
- Lo difícil es conseguir la cita, no el papeleo.
- Después vienen la e.firma y la constancia de situación fiscal.
Qué es exactamente el RFC
El Registro Federal de Contribuyentes es el padrón de contribuyentes de México. Tu RFC es la clave que te asigna, formada a partir de tu nombre y tu fecha de nacimiento más una homoclave. Toda factura emitida en México lleva el RFC de ambas partes. Toda declaración, todo contrato con una empresa seria y todo alta bancaria te lo piden.
No es lo mismo que la CURP. La CURP es una clave del registro de población que te identifica como persona que vive en México, sea ciudadana o residente. El RFC te identifica como contribuyente. Normalmente necesitas la primera para obtener el segundo.
Si vienes de España, piensa en el RFC como el equivalente funcional del NIF/NIE a efectos fiscales; si vienes de Argentina, del CUIT; de Colombia, del NIT; de Estados Unidos, del SSN o el EIN ante el IRS.
Quién lo necesita
- Cualquiera con ingresos de fuente mexicana. Un cliente mexicano, la renta de un inmueble en México, un sueldo mexicano. Sin excepciones.
- Quien pase a ser residente fiscal mexicano, según las reglas que explicamos en la guía de residencia fiscal.
- Quien compre un inmueble. El notario lo exige para escriturar.
- En la práctica, cualquiera que se instale aquí. Bancos, aseguradoras, compañías de servicios, gimnasios y arrendadores lo piden de forma rutinaria, y "soy extranjero" hace años que dejó de funcionar como respuesta.
Obtener el RFC no crea por sí mismo una obligación de pagar impuestos en México ni te convierte en residente fiscal. Te da de alta en el sistema. Lo que genera obligaciones son los ingresos y la residencia, que son preguntas distintas.
Qué tienes que llevar
- Tu tarjeta de residente, temporal o permanente, o el documento migratorio que te aplique.
- CURP, que se genera a partir de tu registro migratorio.
- Comprobante de domicilio en México con antigüedad no mayor de tres meses: recibo de luz, agua o teléfono, o estado de cuenta a tu nombre, o contrato de arrendamiento con sus soportes.
- Correo electrónico y teléfono vigentes, que pasan a formar parte de tu registro fiscal y se usan para el buzón electrónico.
- Pasaporte.
Acierta con el domicilio a la primera. Un domicilio fiscal desactualizado es una de las causas más comunes de problemas posteriores: las notificaciones oficiales se hacen por vía electrónica y en tu domicilio registrado, y "nunca me llegó" no es defensa en México. Revisa además que tu nombre esté escrito exactamente igual en pasaporte, tarjeta de residente y CURP; las discrepancias de apellidos son la causa típica de citas perdidas.
Que el portal de citas del SAT no muestre disponibilidad es la razón número uno por la que los extranjeros se atascan. Conseguimos la cita, preparamos el expediente y te acompañamos.
Ayuda con mi RFCLo que viene justo después
La e.firma
Tu certificado de firma electrónica avanzada. Es lo que te permite presentar declaraciones, firmar electrónicamente y hacer la mayoría de los trámites del SAT en línea. Requiere cita presencial con captura biométrica y caduca: una e.firma vencida en el peor momento es un problema de verdad.
La constancia de situación fiscal
El documento que muestra tu RFC, tu domicilio fiscal y tu régimen. Clientes y empleadores la piden constantemente y la quieren reciente. Es gratuita y se descarga en segundos una vez inscrito.
Elegir el régimen fiscal
Es la decisión que tiene dinero detrás y la que la gente toma a la ligera. Si eres persona física con ingresos profesionales por debajo del tope anual, el régimen simplificado RESICO grava el ingreso bruto cobrado entre el 1% y el 2.5%, sin deducciones. El régimen general permite deducir gastos pero aplica tasas progresivas de hasta el 35% sobre la utilidad. Cuál conviene depende de tu proporción de gastos, y cambiar después no siempre sale gratis.
El Buzón Tributario, y por qué importa desde el primer día
Al inscribirte se activa un buzón electrónico llamado Buzón Tributario. El SAT lo notifica todo por ahí: requerimientos, créditos fiscales, inicios de revisión. Los plazos legales empiezan a correr cuando se deposita un documento, lo abras o no.
Los extranjeros están especialmente expuestos, porque los avisos llegan en lenguaje jurídico denso y a menudo sobre algo que parece menor hasta que deja de serlo. Alguien tiene que vigilarlo. Es justo lo que hacen nuestros planes de defensa fiscal, y si ya se pasó un plazo, el camino de vuelta suele ser un recurso administrativo o un amparo fiscal. Lo explicamos a fondo en la guía del Buzón Tributario.