En corto

El mito de los 183 días

Pregunta en cualquier grupo de expatriados y alguien te dirá que te conviertes en contribuyente mexicano a los 183 días. Se repite tanto que hay gente que organiza el año en torno a esa cifra y sale del país el día 180 para "reiniciar" un reloj que no funciona como cree.

La regla mexicana está en el artículo 9 del Código Fiscal de la Federación y no empieza contando días. Empieza por una casa.

En esencia: las personas físicas son residentes en México cuando han establecido aquí su casa habitación. Si además tienen casa habitación en otro país, son residentes mexicanos cuando su centro de intereses vitales está en México.

La cifra de 183 días existe, pero en otros sitios: en los criterios de desempate de algunos convenios, en reglas sobre ciertos ingresos y en la ley interna de otros países. España, por ejemplo, sí usa la permanencia de más de 183 días como uno de sus criterios. México no. Tratarla como el disparador mexicano es la manera más habitual de acabar con una conversación desagradable con el SAT años después.

Qué significa "centro de intereses vitales"

Es la parte que importa a la mayoría de quienes trabajan en remoto, porque de verdad tienen casa en dos lugares. El Código Fiscal da dos pruebas concretas. Tu centro de intereses vitales está en México cuando:

Lee con calma la primera prueba, porque es buena noticia para muchos nómadas digitales. Si todos los clientes que te pagan están en España, Estados Unidos o Argentina, ninguno de esos ingresos es de fuente mexicana. Es difícil que más de la mitad de tus ingresos venga de México cuando no viene nada.

La segunda prueba es más blanda y más discutible: desde dónde trabajas de verdad, dónde está tu oficina o tu equipo, dónde se concentra la actividad profesional. Aquí es donde se deciden los casos y donde la documentación pesa.

Dónde tropieza la gente

Aceptar clientes mexicanos cambia la cuenta. También constituir una empresa mexicana, entrar en una nómina mexicana o comprar un inmueble aquí y rentarlo. Cada una de esas cosas genera ingresos de fuente mexicana y, si se acumulan, inclinan la primera prueba.

Por qué importa: renta mundial frente a fuente mexicana

La consecuencia no es abstracta:

No residenteResidente fiscal mexicano
Qué grava MéxicoSolo ingresos de fuente mexicanaIngresos de todo el mundo
Declaración anualNormalmente noSí, a más tardar el 30 de abril
RFCSolo si tienes ingresos de fuente mexicanaSí
TasasRetención en la fuente, según el tipo de ingreso (Título V de la LISR)Progresivas hasta 35%, o régimen simplificado si calificas

Ser residente fiscal mexicano no es malo por definición. Las tasas marginales mexicanas sobre ingresos moderados suelen ser más bajas que las de muchos países de origen, y el régimen simplificado RESICO grava el ingreso bruto cobrado entre el 1% y el 2.5% a personas físicas por debajo de un tope anual. Para algunos freelancers, ser residente fiscal en México es la opción más barata. El problema es llegar a serlo sin querer y enterarse tarde.

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Cuéntanos tu situación por WhatsApp: dónde vives, de dónde vienen tus ingresos y qué estatus migratorio tienes. Te decimos dónde estás, sin costo.

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Los convenios de doble tributación, y por qué no te sacan del sistema

México tiene convenios para evitar la doble imposición con decenas de países, entre ellos España, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Chile, Argentina, Brasil y la mayor parte de Europa. Hacen dos cosas útiles: impiden que el mismo ingreso tribute dos veces, mediante acreditamientos y reglas de reparto, y ofrecen criterios de desempate cuando los dos países te consideran residente. Esos criterios van en orden: vivienda permanente, centro de intereses vitales, residencia habitual, nacionalidad y, al final, acuerdo entre las dos autoridades fiscales.

Lo que un convenio no hace es liberarte de tus obligaciones de declarar. Dos casos frecuentes:

Pensiones

Las pensiones públicas y privadas tienen reglas propias en cada convenio y no siempre coinciden. El caso más conocido es el de la Seguridad Social estadounidense, que según el artículo 19 del convenio México–EE.UU. solo tributa en el país que la paga. Pero no se puede extrapolar a otros países ni a otros tipos de pensión: hay que revisarlo convenio por convenio y pago por pago. Lo explicamos en la guía sobre jubilarse en México.

Qué hacer

  1. Decide tu posición a propósito, no por inercia. Resuelve si quieres ser residente fiscal mexicano y estructúrate en consecuencia, en lugar de descubrirlo con efecto retroactivo.
  2. Vigila la fuente de tus ingresos. En cuanto los clientes mexicanos o el trabajo pagado en México pesan de verdad, el análisis cambia.
  3. Guarda las pruebas. Contratos de arrendamiento, recibos de servicios, registros de viaje, contratos con clientes y estados de cuenta son la base real de cualquier discusión sobre tu centro de intereses vitales.
  4. Saca el RFC cuando toque. Ser residente sin RFC y sin declarar es lo peor de ambos mundos. Aquí está la guía del RFC para extranjeros.
  5. Coordina a los dos asesores. Tu asesor en el país de origen y tu contador mexicano deben trabajar sobre los mismos hechos. Nosotros llevamos el lado mexicano y hablamos directamente con tu asesor de allá.

Si todavía estás resolviendo la parte migratoria, empieza por nuestro servicio para extranjeros: la residencia temporal por solvencia económica no te convierte por sí sola en residente fiscal. Y si quieres la versión corta para preparar la primera consulta, la explicamos en la entrevista a nuestro equipo fiscal en MexPat Guide (en inglés).