En corto

La parte migratoria, bien hecha

México no tiene ninguna visa que se llame de jubilado. Lo que usan los jubilados es la residencia temporal por solvencia económica: demuestras ingresos por pensión o ahorros suficientes para mantenerte sin trabajar en el mercado laboral mexicano. El importe se calcula sobre una unidad de referencia oficial y cada consulado publica su propia cifra, así que el número que leíste en un grupo de Facebook probablemente es de otro consulado y de otro año.

Dos cosas hacen tropezar a los jubilados en particular:

Tras cuatro años de residencia temporal puedes pedir la residencia permanente, que no caduca ni hay que renovar. Algunos consulados conceden la permanente directamente a solicitantes jubilados con ingresos suficientes; vale la pena preguntarlo, porque ahorra cuatro años de renovaciones. El detalle está en nuestro servicio para extranjeros.

¿Planeando la mudanza?

Cuéntanos de dónde vienen tus ingresos y dónde quieres vivir. Te decimos qué vía te aplica, qué tienes que demostrar y cuánto cuesta, sin costo.

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La pregunta fiscal que decide el presupuesto

Tu pensión depende del convenio

México tiene convenios para evitar la doble imposición con España, Estados Unidos, Canadá y buena parte de Europa y Latinoamérica. Cada uno reparte de forma distinta el derecho a gravar las pensiones públicas y las privadas. No hay una respuesta única: hay que leer el convenio que te toca y ver qué tipo de pago recibes.

Lo que sí podemos decirte es qué no hacer: no des por hecho que porque una pensión está protegida, todo lo demás también. Y no dejes que tu asesor mexicano y el de tu país trabajen con supuestos distintos, que es donde se produce el daño de verdad.

¿Eres siquiera residente fiscal mexicano?

Muchos jubilados creen que se convierten en residentes fiscales automáticamente al llegar. La ley mexicana mira dónde está tu casa habitación y tu centro de intereses vitales, no cuenta días; la mecánica está en la guía de residencia fiscal. Si eres residente fiscal, tu renta mundial entra en juego en México y presentas declaración anual a más tardar el 30 de abril, aunque por efecto del convenio no haya casi nada que pagar aquí.

La salud, bien planificada

Tu cobertura de origen normalmente no te sigue. Medicare no paga atención fuera de EE.UU. salvo excepciones muy acotadas, y la sanidad pública española o de otros países suele dejar de cubrirte al trasladar tu residencia, más allá de la asistencia en viajes. Conviene revisarlo antes de darte de baja.

Tus opciones aquí son, a grandes rasgos:

Los papeles que hacen funcionar el día a día

El orden que ahorra dinero

Primero la residencia, luego RFC y CURP, luego el banco y al final el inmueble. Quien compra la casa primero y arregla su estatus después acaba pagando estructuras que no necesitaba y perdiendo exenciones a las que podía acceder.